Madura Nudista
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Andrea Manaba Villaflora

Parte 1: Páginas como Skkoka y Nenas Latinas

La cantidad de usuarios está disminuyendo a una velocidad alarmante. Muchas mujeres cambian de ciudad constantemente en busca de nuevos clientes. A pesar de sus esfuerzos en promociones y descuentos, la situación no mejora. ¿Será que los días de gloria ya pasaron y La industria prepago se está acabando?

En realidad, sí. Es claro que la variedad y calidad de mujeres que anuncian sus servicios está menguando, lo que está provocando un efecto en cadena: los clientes empiezan a volverse más exigentes y eso repercute en el servicio que ofrecen las mujeres. Quiero mantener una perspectiva positiva, dado que esta profesión es una de las más antiguas y es poco probable que desaparezca por completo. Sin embargo, seguramente evolucionará para adaptarse a los nuevos tiempos.

 

 La política de puertas abiertas

Más allá de los beneficios financieros por el uso de dólares, Ecuador emergió como un auténtico paraíso para las mejores milfs migrantes provenientes de naciones como Cuba, Colombia y Venezuela, todo ello en virtud de la política de puertas abiertas establecida en el año 2008. En esta escena, las pioneras cubanas marcaron el punto de partida de una nueva dinámica que previamente había sido dominio exclusivo de las colombianas y de las ecuatorianas de las regiones costeras. Estos movimientos inauguraron un vistazo de lo que depararía el futuro

Sin embargo, el año 2008 quedó atrás en comparación con la oleada de mujeres venezolanas que irrumpieron a principios de 2016. Que con la creciente crisis económica en su nación de origen transformó a Ecuador en una alternativa migratoria más que viable. Es aquí donde debemos agradecer al Dios del culeo. A partir de este punto en el tiempo, comenzó a llegar una selección finísima de mujeres de profesionales venezolanas de primer nivel que, debido a diversas circunstancias, optaron por ofrecer sus encantos en burdeles, casas de citas y de manera independiente.

 

La comparación entre extranjeras y nacionales

Durante ese período, surgieron auténticas estrellas en el negocio. Imagina poder agendar una cita un fin de semana con Shanty, quien había sido una profesional en recursos humanos en Caracas, y la siguiente semana encontrarte con Astrid en su mejor forma, la misma Astrid que había sido dueña de restaurantes en su Maracaibo natal. La lista es interminable, pero por ahora dejaremos fuera a La Potra Aleja y Zamira Culona, ya que todavía siguen en activo y dando de qué hablar.

En resumen, lo que quiero destacar es que en aquellos tiempos afortunados, podías estar con una mujer madura de curvas tan exuberantes como su mente, y además disfrutar de las conversaciones más interesantes gracias a sus sólidas bases académicas. Como clientes, teníamos el privilegio de explorar nuestra sexualidad sin tapujos, estableciendo conexiones emocionales profundas sin que ello comprometiera el respeto y la profesionalidad.

Mi experiencia con Andrea Manaba

Sin embargo, debo admitir que hace poco visité a una dama ecuatoriana, una orgullosa manabita de 39 años que atendía en el sector de Villaflora bajo el nombre de Andrea. Ella tenía un trasfondo similar al de las mencionadas anteriormente. Andrea compartió conmigo que tenía formación universitaria de alto nivel y su apariencia era realmente llamativa. No obstante, parecía carecer del carácter necesario para este negocio. Te lo pongo así: es como cuando intentas comprar unos pantalones y la vendedora colombiana se empeña en encontrar el par perfecto para ti y concretar la venta, mientras que la vendedora ecuatoriana te suelta un «¿Va a comprar el pantalón?» antes de siquiera buscar tu talla.

A pesar de ello, aprecié mucho su empeño en brindar un servicio adecuado. Si algo puedo decir de mí mismo, es que sé ser un buen cliente. Me pasó por la mente que quizás podríamos forjar una relación especial entre cliente y modelo. ¡Uno nunca sabe!

Los mejores y peores momentos

Esta señora desempeñó su papel de manera impecable durante el primer mes. Llegamos a un punto en el que compartía detalles personales conmigo y dedicaba más tiempo del que originalmente había acordado. Hubo incluso un momento en el que estuvimos a punto de hacerlo sin ponchito (por cierto, nunca hagan eso, consejo de médico). Todo iba sobre ruedas hasta que, de repente, empezó a negarme el servicio. Revisé mis recuerdos y no encontré ningún cambio significativo en nuestro último encuentro, a excepción de un instante que cuando ella terminó y yo acaricié su cabello mientras descansábamos, lo cual la dejó ensimismada durante varios minutos.

Luego de ese último encuentro, debido a cuestiones personales, tuve que ausentarme durante una semana. A partir de ahí, su actitud comenzó a ser extraña, algo bastante atípico para una mujer manabita. No negaba el servicio por completo, pero claramente estaba dándome largas. Decidí hacer un experimento utilizando otro número de teléfono para confirmar si era yo quien estaba siendo rechazado o si realmente estaba ocupada. Usando un número desconocido, logré concertar una cita sin que ella supiera que era yo.

En el acto

Cuando nos encontramos, su sorpresa fue evidente. Se sonrojó, como solía hacerlo en los momentos cursis o cuando estaba cerca de acabar. Mantuve una actitud completamente normal, como siempre lo habíamos hecho, conservando nuestra complicidad característica. Sin embargo, esa fue la última vez que vi esa clase de calidez por su parte. A partir de entonces, evitó el contacto visual, mostró una actitud extraña después de la tercera posición que intentamos y, al final, salió corriendo sin ni siquiera despedirse. Todo lo que logré arrancarle es que se sentía abrumada debido a la cantidad de trabajo durante la semana. Para mí, esta fue una señal inequívoca de que carecía por completo de profesionalismo. Francamente, fue una gran decepción. la industria se está acabando

La conclusión

Mis reflexiones sobre este episodio resultan intrigantes. Al parecer, la señora en cuestión comenzó a desarrollar sentimientos hacia mí, algo que va en contra de las convenciones de la prepago ecuatoriana más tradicional. ¿Cómo hubiera afrontado esta situación una mujer como Astrid? Ella, que entiende las complejidades emocionales, habría dejado que sus sentimientos fluyeran y habría aprovechado la oportunidad para establecer un vínculo más profundo, permitiéndose ser conocida y conocer mejor al cliente, siempre asegurándose de que esta conexión no distorsionara el objetivo económico de su negocio. Actuaría con la elegancia característica de una dama. Por otro lado, si Shanty hubiera sentido alguna incomodidad, seguramente se habría disculpado en persona, manteniendo la mirada del cliente. Explicaría claramente las circunstancias desfavorables y propondría una solución para futuros encuentros.

La Industria prepago se está acabando

¿Por qué parece que este negocio está en declive? En realidad, el negocio no se encuentra en un declive total, pero figuras destacadas como Shanty ya no se encuentran en el país; han optado por buscar oportunidades en otras partes. En su ausencia, el mercado se está llenando de mujeres como Andrea. Sin embargo, estas Andreas carecen de una visión empresarial sólida y tienen pocas habilidades emocionales. Lo lamentable es que no están destinadas a dejar una marca duradera en esta industria. Son como esos puestos de hamburguesas de barrio que cierran después de apenas dos años. Esperemos que las circunstancias económicas que trajeron a tantas mujeres atractivas mejoren y podamos volver a llenar las páginas con profesionales verdaderas, mujeres emocionalmente inteligentes y dotadas de habilidades interpersonales.

Son las que comprenden que emprender de manera sostenible significa resolver problemas, no limitarse a una transacción básica y esperar que el dinero llegue automáticamente luego de ponerse en cuatro. La industria prepago se está acabando y debemos hacer algo al respecto.